Así define la Universidad de La Laguna de Tenerife (ULL) el término de Historia del arte, en su página web http://www.historiadelarteull.org
“No cabe duda de que la Historia del Arte, como disciplina científica, es una de las más ricas y completas de las carreras universitarias pertenecientes al ámbito de Humanidades. Su campo de trabajo no se limita al análisis de la imagen en sus múltiples manifestaciones sino que, para su estudio, es imprescindible recurrir también a otras fuentes de muy diversa naturaleza. En ese sentido, la Historia del Arte presenta un alto grado de transversalidad con materias tales como la Historia, la Arqueología, la Literatura, la Filosofía y el pensamiento estético, pero también recurre para desarrollar su labor a la Geografía, la Antropología y la Sociología. Apoyándose en estas y otras ramas del conocimiento, el historiador del arte puede reconstruir el marco histórico donde fueron creadas las obras y, de este modo, comprender mejor los fenómenos artísticos. Bajo esta perspectiva, una escultura, una pintura, una fotografía o una película no son sólo importantes por su inherente valor artístico, sino porque, con el transcurso del tiempo, han adquirido un valor patrimonial que las convierten en testigos, en el rico y relevante testimonio de otras culturas y sociedades.
Lejos de su imagen estereotipada, la Historia del Arte es mucho más que el simple conocimiento de las distintas realidades artísticas a partir de la acumulación de nombres, datos, fechas y obras. La Historia del Arte es hoy un eficaz instrumento no sólo para el conocimiento, estudio y conservación de la obra, sino también para crear CONCIENCIA, conciencia personal y conciencia histórica. La Historia del Arte no se limita a contemplar el pasado con mirada nostálgica; en una sociedad tan marcada por la cultura audiovisual como es la actual, ante el incesante bombardeo de imágenes al que nos vemos sometidos cada día, la Historia del Arte se presenta como la disciplina más idónea para desentrañar sus mensajes ocultos. Esta titulación prepara a quienes la cursan para su actuación profesional en relación con la protección y gestión del Patrimonio Histórico-Artístico y Cultural en el ámbito institucional y empresarial, con la conservación, exposición y mercado de obras de arte, con la difusión del Patrimonio Artístico, con la investigación y la enseñanza en Historia del Arte y, con la producción, documentación y divulgación de contenidos de la Historia del Arte. De este modo, los conocimientos, habilidades y destrezas adquiridos en esta carrera universitaria se presentan dúctiles y polivalentes, y esa versatilidad permite a los historiadores del arte llevar a cabo su labor en campos tan dispares como la docencia, el comisariado de exposiciones y la dirección de museos, archivos y filmotecas, pero también actuar como marchantes, asesores urbanísticos, críticos de arte, cine y fotografía, gestores culturales y supervisores de procesos de restauración e intervención en el patrimonio histórico-artístico. De esta manera, la formación del historiador del arte contribuye a garantizar, mantener, conservar y divulgar el acervo cultural que hemos recibido y que hemos de transmitir a generaciones venideras; un acervo siempre sujeto a cambios tanto de su crecimiento interno como de presiones procedentes del exterior.”

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